Siempre he sido la típica en clase que se hacía amiga de los Erasmus, es decir, de los extranjeros que llegaban de intercambio en general, me sentía en deuda por todos los países en los que yo he vivido y su gente me ha han dado la bienvenida e integrado entre locales.
Así que cuando mi amiga Marimar vino desde México a hacer un semestre a Madrid quería que se sintiera como en casa y